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Al menos 16 personas perdieron la vida después de que un avión militar se estrellara un campo en una zona rural de Leflore, Mississippi, informó el director del servicio de emergencias del condado, Fred Randle.

Randle aseguró que no hay supervivientes. La portavoz del Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos, Sarah Burns, explicó en un comunicado que el KC-130 accidentado “experimentó un percance”, aunque no ofreció más detalles de lo ocurrido.

El FBI se ha sumado a las autoridades locales que investigan la causa del accidente, según reportó la cadena Fox.

El suceso ocurrió hacia las 4:00 pm hora local a 85 millas (135 kilómetros) al norte de Jackson, en la región del Delta de Mississippi. Testigos citados por el jefe policial del condado Leflore, Ricky Banks, afirmaron que el avión se desintegraba mientras se aproximaba al suelo.

“Miré hacia arriba y vi al avión que hacía espirales”, declaró a la agencia AP Andy Jones, un testigo del accidente que se encontraba trabajando en la piscifactoría de bagres de su familia cuando lo vio caer en espiral lleno de humo.

Según Jones, la aeronave se desplomó detrás de unos campos de soja. Cuando los lugareños quisieron aproximarse al lugar no pudieron por la intensidad de las llamas. Los bomberos utilizaron cerca de 9,000 galones de espuma para apagar las llamas del aparato.

Randle aseguró que la mayoría de los fallecidos son marines, aunque no pudo especificar si había civiles en el avión.

El avión siniestrado era un KC-130, uno de los más caros utilizados en el Ejército, que sirve tanto de avión cisterna como para el transporte de tropas.

El jefe de bomberos de Freenwood, Marcus Banks, explicó que los restos del avión quedaron esparcidos en un radio de unas cinco millas (8 kilómetros). Mientras extinguían el incendio principal, los bomberos debieron replegarse tras una explosión.

El gobernador de Mississippi, Phil Bryant, mostró sus condolencias en un comunicado en el que pedía “rezar por aquellos alcanzados después de este accidente”. Además, señaló que “nuestros hombres y mujeres de uniforme se ponen en peligro cada día para asegurar nuestra libertad”.

Se trata del peor accidente de un avión militar en Estados Unidos desde 2001, según señala la agencia AFP, que recuerda que en los último años hubo una media docena de eventos de este tipo. El más reciente fue en 2012, con un balance fatal de cuatro muertos.