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El Departamento de Estado retirará en breve el retiro de diplomáticos no esenciales y sus familiares de Cuba tras los misteriosos ataques acústicos contra empleados de su embajada en La Habana que dejaron a varios con daño cerebral permanente.

Fuentes del Departamento citadas por varios medios nacionales indicaron que su representación diplomática en la capital cubana seguirá funcionando, pero con personal reducido.

Además, la medida incluye la suspensión indefinida de emisión de visas a cubanos en la isla y la publicación de advertencias a estadounidenses que visiten la isla caribeña de la posibilidad de que se vean afectados por estos misteriosos ataques acústicos en hoteles de la capital.

La decisión del gobierno de Donald Trump se produce tras una amplia investigación llevada a cabo por el Departamento de Estado sobre la seguridad de sus diplomáticos en La Habana y luego de discusiones con el gobierno de Raúl Castro, quien negó categóricamente que hayan llevado a cabo tales ataques.

El martes pasado el secretario de Estado, Rex Tillerson, se reunió con el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, quien insistió en negar los ataques, agregando que el gobierno estadounidense estaba politizando el incidente. En todo caso, dijo que seguirá trabajando con el Departamento de Estado para aclarar lo sucedido.

En una inusual conversación cara a cara a cuyos detalles tuvo acceso la agencia de noticias Associated Press, Raúl Castro le dijo al embajador de EEUU en La Habana, Jeffrey DeLaurentis, que estaba igual de perplejo por los ataques. En lugar de dejar que sus subordinados se encargaran del asunto, Castro negó personalmente cualquier responsabilidad de su gobierno.

“Los cubanos incluso se ofrecieron a permitir el ingreso del FBI a La Habana para que investigara. Las agencias de seguridad de ambas naciones han cooperado con mayor frecuencia desde que se descongelaron las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en 2015. Sin embargo, el permiso de entrada fue extraordinario”, citó en ese entonces AP.

La medida que se anuncia este viernes desde Washington es un golpe duro a la apertura diplomática bilateral tras décadas de parálisis.

Hace algunos meses las autoridades estadounidenses determinaron que su personal diplomático en Cuba comenzó a experimentar pérdida de la audición, náuseas, dolores de cabeza, desórdenes del equilibrio, o más grave, como lesiones cerebrales traumáticas leves y daños al sistema nervioso central.

En total fueron afectadas 21 personas relacionadas con su embajada en La Habana, en lo que la prensa ha bautizado como “ataque acústico”.

Tillerson llegó a la conclusión el pasado martes tras reunirse con su contraparte cubana que el gobierno de Castro no estaba en condiciones de garantizar la seguridad de su personal diplomático en la isla y que por ello se ha decidido llevar al mínimo la actividad diplomática y consular estadounidense en La Habana, según indicó una fuente del Departamento de Estado al diario The New York Times.

El jefe de la diplomacia estadounidense incluso estaba considerando cerrar la embajada completamente, pero decidió no hacerlo tras la creciente información que han recibido que apunta a que el gobierno cubano no es responsable de los ataques y que un tercer país esté detrás de los misteriosos bombardeos acústicos.

Cuando el FBI revisó las viviendas de diplomáticos de EEUU en la isla no fue capaz de detectar algo y la inspección de las cámaras de seguridad no halló nada sospechoso. Según el Times, el FBI no ha sido capaz de imitar en laboratorio los efectos que han experimentado los diplomáticos.

Otro de los hechos que han llevado a la hipótesis de que Cuba quizás no esté involucrada, es que un diplomático canadiense también se vio afectado por los ataques acústicos. La Habana y Ottawa han tenido relaciones muy estrechas durante décadas.

Citando a un funcionario no identificado, el Times señala que este incidente pudo haber sido obra de un trabajo de espionaje o de vigilancia con dispositivos tecnológicos de algún otro país como Rusia que terminó mal.

En relación a la advertencia del Departamento de Estado a los turistas del país que viajen a la isla, un comunicado escrito indica que también podrían estar en riesgo y recomienda simplemente “no viajar a Cuba”.

“Los ataques han ocurrido en residencias de diplomáticos y hoteles frecuentados por ciudadanos estadounidenses (…) Debido al retiro de personal, la embajada de EEUU en La Habana tiene limitaciones para asistir a sus ciudadanos”.