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La contienda entre Donald Trump y la NFL continúa: este martes el presidente aseguró que el abucheo del lunes por la noche fue el más fuerte que “jamás ha escuchado”, justo cuando todo el equipo de los Dallas Cowboys —incluyendo su dueño Jerry Jones— se arrodilló antes del juego con los Arizona Cardinals en el estadio Phoenix de Glendale, Arizona.

Esta es la primera vez que el dueño de un equipo se une a las protestas de jugadores que comenzaron el pasado fin de semana.

“Hay un gran enojo”, dijo el presidente en una serie de tuits con los que continúa la controversia nacional sobre las protestas y el patriotismo que se intensificó la semana pasada.

Pero luego destacó que el hecho de que se levantaran para el himno nacional representaba “un gran progreso”. Inmediatamente después reanudó sus ataques contra la NFL, diciendo que los ratings “estaban muy bajos justo antes de que el juego comenzara, cuando la gente sintoniza independientemente de que se irrespete a nuestro país”.

En un comunicado, Jones explicó que decidió arrodillarse por su equipo para enviar “un mensaje de unidad, un mensaje de igualdad”. Los jugadores de Arizona también cruzaron sus brazos, aunque no se pusieron de rodillas.

Los jugadores de la Liga Nacional de Fútbol (NFL) Ravens de Baltimore y Jaguares de Jacksonville fueron los primeros en arrodillarse el domingo pasado en Londres: lo hicieron mientras sonaba el Himno Nacional de los Estados Unidos y encendieron así una protesta contra las explosivas declaraciones del presidente Donald Trump, que había pedido despedir a los jugadores que manifestaran con el simbólico gesto.

Arrodillarse durante el himno es un acto que inició el jugador de fútbol americano Colin Kaepernick (San Francisco 49ers) el año pasado en protesta por la violencia policial contra los afroamericanos.