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“No quisieron que hubiera ningún tipo de manifestación, no quisieron que nadie protestara, no quisieron nada. Simplemente lo tomaron, lo subieron en un automóvil sin identificaciones, no una patrulla, y lo sacaron directamente a México”.

Así relata el abogado Jan Joseph Bejar el momento en que su defendido, Gastón Cazares Rodríguez, un inmigrante indocumentado con tres décadas en Estados Unidos y padre de un adolescente con autismo, fue deportado este jueves.

Pese a los esfuerzos de una campaña en internet que reunió más de 30,000 firmas para pedir que Cazares permaneciera en el país debido a la condición de su hijo, nada detuvo su deportación. “Gastón está en México en este momento”, confirmó Bejar.

Cazares Rodríguez residía en San Diego, California, desde hace casi 30 años, se presentó el jueves ante las autoridades de inmigración con esperanza de poder continuar en el país con un permiso humanitario.

Menos de una hora después de que ingresó a las oficinas federales, y pese a que su equipo legal llevaba una solicitud para que se aplicara la ley de manera humanitaria, las autoridades procedieron a su deportación y lo transportaron a Tijuana.

Ante de que ingresara al edificio federal, el mexicano estuvo acompañado por su familia y decenas de llegados y activistas que se reunieron en el sitio para expresarle su apoyo.

“Esta es mi casa”, dijo a la estación local NBC 7 este padre de familia de dos ciudadanos estadounidenses, antes de entrar a la que fue su última cita con las autoridades de inmigración.

La cuenta de Instagram de Undocumedia publicó el momento en que la familia de Gaston se enteró de la noticia de que había sido deportado.

En 1998, Cazares Rodríguez salió del país para visitar a sus padres en México y fue interceptado cuando intentó regresar sin documentos a través de la garita de San Ysidro.

Dado que tenía familia en California, encontró la forma de regresar pero en 2011 fue detenido en una redada que se realizó en el restaurante en donde trabajaba. Las autoridades de Inmigración le permitieron seguir en el país debido a que tiene un hijo con autismo, hoy de 15 años de edad, que requiere la presencia de su padre.

“El muchacho depende emocionalmente de su padre, que es quien lo ayuda a salir adelante”, mencionó el abogado. “No me cabe la más mínima duda que siendo una persona con autismo va a pagar las consecuencias”, añadió.

Desde su detención en 2011, Gastón Cazares se reportaba de manera rutinaria ante oficiales de Inmigración, quienes les extendían el permiso para continuar en el país. Según la cadena NBC7, tampoco tenían antecedentes criminales.

Esto cambió con la entrada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien desde su campaña insinúo que no habría excepciones en procesos de deportación, contrario a lo visto durante la gestión de Barack Obama, cuando se dio prioridad a quienes habían cometido delitos graves.

Cazares, que carecía de antecedentes criminales y era muy activo en su comunidad, tuvo como única ofensa “salir a ver a sus padres”, según señaló su abogado.