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En una entrevista televisada para la cadena ABC el pasado domingo, Ivana Trump, la primera mujer del presidente Trump y madre de Donald, Ivanka y Erick no solo admitió que habla por teléfono con su ex esposo una vez cada 14 días y que tiene línea directa en la Casa Blanca, sino que además dijo entre carcajadas: “Soy básicamente la primera mujer de Trump, ok? Soy una primera dama, ok?”.

Aunque en principio habían causado más revuelo algunas otras de sus polémicas afirmaciones, la contestación de la única primera dama que vive en la Casa Blanca, Melania Trump, apareció inesperadamente a través de un comunicado emitido por su vocera Stephanie Grisham: “La señora Trump ha hecho de la Casa Blanca el hogar de Barron y del presidente, y él está muy honrado con su rol como primera dama de los Estados Unidos. Ella planea usar su título y su rol para ayudar a los niños. Claramente, no hay ningún tipo de sustancia en esta declaración de una ex esposa. Esto desafortunadamente no es más que una búsqueda de atención para su propio beneficio”.

En las redes nadie pasaba por alto que efectivamente las dos mujeres del presidente, el segundo en ser un divorciado en la Casa Blanca y el primero en tener múltiples matrimonios, estuvieran peleando: “Esto de verdad está sucediendo. Todas las esposas están peleando. Sin palabras”, decía un usuario, mientras otros, como si se tratara de una pelea de celebridades, creaban el Team Melania (el equipo de Melania)

Efectivamente, en los últimos días los ojos han estado puestos sobre Ivana Trump una vez que ha salido al mercado su libro ‘Raising Trump’ en los que narra detalles de la vida de sus hijos y de su experiencia como esposa del millonario. Durante la entrevista, Ivana Trump admitió además que, a veces, Donald Trump la llama para que le de consejos, demanda a la que ella suele responder “que deje de hablar tanto”. También dejó claro que no tiene un contacto más cercano con su ex esposo “porque no quiere crear celos en Melania”.

En tono casi compasivo dijo que “para ella debe ser terrible estar en Washington”, para luego afirmar que de cualquier manera era mejor que estuviera Melania a que le hubiera tocado a ella. “Yo odiaría estar allá”.

Además de lanzar estos dardos a Melania, Ivana también reclamó el mérito completo de la crianza de sus hijos, asegurando que aunque Trump fue un buen padre, siempre estaba en el teléfono trabajando y que solo hasta que sus hijos tuvieron 18 años “pudo entablar una relación con ellos cuando pudo hablar de manera más natural de negocios”.

Además de reclamar ser una primera dama y ser una madre ejemplar, Ivana Trump dijo que fue justamente el polémico divorcio que vivió con su ex marido en 1992, debido a un publicitado romance con Marla Maples, el que hizo que Donald Trump no pudiera ser presidente más joven. “ Hace 20 años, Donald recibió una carta del presidente Reagan en la que lo alentaba a que se lanzara como presidente. Y creo que eso hubiera sido muy posible de no ser por el escándalo”. En su libro, de hecho, esa amante que luego se convertiría en la segunda esposa de Trump no es citada con nombre propio, simplemente se usa el apelativo: “la mujer del show”.

Ivana se despachó contra todos y aunque con Donald Trump fue condescendiente reveló confesiones muy dicientes, como el temor del presidente de ponerle su nombre exacto a su primogénito por el riesgo de que fuera un perdedor (loser).