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Durante las primeras horas todo marchaba bien. Pero con el paso del tiempo, el centenar de personas que se encontraban apiñadas en el tráiler de un camión en San Antonio, Texas, se asfixiaba entre la falta de oxígeno y las altas temperaturas que sobrepasaban los 100 grados Farenheit. Desesperadas golpeaban las paredes del contenedor con sus puños y gritaban pidiendo ayuda, que el conductor detuviera el vehículo. Pero eso nunca pasó. Buscando sobrevivir, hacían turnos para respirar por el único orificio de la pared del camión por el que entraba algo de ventilación.

La información está descrita en la demanda contra James Matthew Bradley Jr., el hombre de 60 años que conducía el vehículo de carga y que, hasta ahora, asegura que desconocía lo que llevaba en la cabina.

El camión se detuvo tiempo después de un frenazo en seco. Los indocumentados perdían el equilibrio y caían sin voluntad. Cuando la puerta trasera del vehículo se abrió, algunos se fueron directo al pavimento en el estacionamiento de una tienda Walmart en San Antonio. Corrían las primeras horas de la madrugada del 23 de julio de 2017.

“Un oficial (del Departamento de Policía de San Antonio) encontró al tractor-trailer detrás de la tienda, hallando a un número de personas paradas y tumbadas en la parte trasera del trailer, y al chofer, Bradley, en la cabina”, se lee en un comunicado del Departamento de Justicia. El conductor dijo que transportaba el vehículo desde Schaller, Iowa, hasta Brownsville, Texas, y que allí se lo entregaría a su nuevo dueño.

Según el documento de la demanda, fue solo al llegar al Walmart que Bradley, asegura, bajó del camión para orinar y escuchó los golpes dentro del compartimiento trasero. Cuando abrió las puertas, explicó que se encontró con la sorpresa de lo que transportaba y notó que al menos una persona estaba muerta. “Dijo que sabía que el sistema de refrigeración estaba dañado y que los cuatro orificios de ventilación probablemente estaban obstruidos”.

Entonces en lugar de llamar al número de emergencias 911, su primera llamada fue a su esposa, que nunca le contestó. Mientras tanto, unas 30 o 40 personas bajaban. Según autoridades de inmigración, fueron 10 los indocumentados que murieron en esta tragedia, desde niños en edad escolar hasta adultos de entre 20 y 30 años. Unas 15 personas aún están en condición crítica.

Lo que pasó después es confuso. Uno de los testigos asegura que seis SUV negras esperaban en el lugar para llevarse a las personas. Cuenta que se llenaron en cuestión de minutos y se marcharon. Bradley dijo que ningún carro esperaba a los indocumentados una vez que se estacionó en el Walmart.

No es la primera vez que se conoce una historia como esta. En 2015 se difundió el video del momento en el que un grupo de indocumentados era rescatado de un camión en el que intentaban cruzar escondidos a Estados Unidos. Y en mayo de 2003, unos 19 inmigrantes indocumentados murieron asfixiados en un trailer similar en el que tampoco había ventilación.

Varias paradas

Quienes viajaban en el camión habían sido trasladados desde distintos puntos del Río Grande, cerca de Laredo. Eran diferentes grupos que fueron resguardados en puntos secretos y que el domingo se juntaron en ese camión. “Uno de los extranjeros dijo que su grupo era de 24 personas que habían estado en un refugio en Laredo por 11 días antes de ser llevados al camión. Estiman que el trailer llevaba aproximadamente 70 personas y que hacía mucho calor”, cuenta la demanda al citar el testimonio de un sobreviviente a investigadores de DHS. Todos habían pagado distintos precios por su traslado a Estados Unidos.

Otro de los entrevistados, identificado como JMMJ, contó que dejó su casa en Aguascalientes, México, que de allí viajó a Nuevo Laredo, Tamaulipas –también en México– y que en ese punto los traficantes de personas lo ayudarían a cruzar la frontera. Su destino final era San Antonio, Texas. Al llegar allí pagaría 5,500 dólares.

Su trayecto fue así, según declaró: uno de los días esperó con su grupo, de unas 28 personas, hasta las 8:00 pm para cruzar el Río Grande con la ayuda de los traficantes. Le dijeron que gente relacionada con el cartel mexicano de Los Zetas les cobraría 11,000 pesos mexicanos por protegerlos y 1,500 pesos más para llevarlos en balsa, porque el río se hacía más profundo justo en esa zona en la que se encontraban. Pagaron entre todos y lograron atravesar las aguas en tres viajes. A partir de allí caminaron hasta el siguiente día, a las 9:00 am, cuando fueron trasladados en una pick-up Chevrolet Silverado al camión en el que había hasta ese momento, estimó JMMJ, unas 70 personas.

“Los traficantes cerraron las puertas del trailer, el interior estaba oscuro y ya hacía calor”, se lee en la demanda. El entrevistado dijo al DHS que nadie les dio comida o agua y que, aunque ya pedían ayuda, nadie les respondió. Horas después, a las 9:00 pm, alguien abrió las puertas, les dijo que pronto empezaría el viaje y les entregó una etiqueta de un color por cada grupo, les dijo que con ellas serían identificados por los traficantes que los recogerían en un punto del trayecto para llevarlos a los destinos que habían acordado. “El hombre les dijo que el trailer tenía refrigeración y que no debían preocuparse por el viaje”, agrega el documento.

Otro de los entrevistados por DHS, identificado como HL-C y que viajaba con su hermano, asegura que pagó unos 60,000 pesos por el trayecto de México a Estados Unidos. Había viajado durante un día antes de montarse en el camión en Laredo, en Texas. Su destino final era Minnesota. “Dijo que calculaba que en el tractor-trailer había aproximadamente de 180 a 200 personas cuando él se montó”.